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miércoles, 2 de julio de 2014

[Leyendas] La montaña Crujiente



Erase una vez un abuelito y una abuelita vivían solitos en una casita. Cada día el abuelito se iba a trabajar en el campo, y mientras sembraba arroz cantaba:

“Un grano, y de él miles.”

Cada día también venía después de el abuelito un tejón, que cantaba:
“Un grano y uno solo. Y todos me los comeré.”
Y cuando el viejecito volvía al campo el día siguiente, veía que no le quedaba ni un solo grano. Por culpa de esto, los abuelitos vivían pobremente.

Un día el abuelito, al ver que otra vez el tejón se había comido todo, se enfadó tanto que decidió atrapar al tejón. El abuelito empezó a sembrar y cantar, como siempre, hasta que por fin llegó el tejón. De repente, el abuelito dio un salto, y en un abrir y cerrar de ojos atrapó al tejón malo y le ató con una cuerda fuerte.

Cuando el abuelito llego a casa con su prisionero, le dijo a la abuelita: “Abuelita, ven y mira lo que cogí hoy. Calienta la cazuela y haznos un buen cocido de tejón.” y el abuelito volvió al campo.
La abuelita empezó a moler arroz para hacer galletas para la cena.

El tejón, que era muy taimado, le dijo a la abuela: “Abuelita, mira que eso de moler arroz, usted solita, a sus añitos, deberá ser mucho trabajo. ¿Por qué no me desata para poder darle una mano?” La abuela vacilo, pensando que el abuelito se enfadaría. Pero él tejón insistía tanto como quería ayudarla que, al fin, la abuelita decidió dejarle suelto para un poquito. A lo primero el tejón fingió ayudarla y cogió el mano de mortero; pero en vez de moler arroz le dio un bastazo a la abuelita sobre la cabeza y se fugó corriendo. Cuando el viejecito llegó a casa y encontró a la viejecita ya muerta, se puso a llorar. Una liebre, viéndole llorar, le pregunto el por qué de sus lagrimas, y el viejecito le contó su historia. “Vale, yo me vengar por ti.” dijo la liebre, y se fue hacia las montañas.

La liebre se puso a recoger leña. Después de un rato, el tejón se acerco y le preguntó que qué hacía. “Este invierno va a ser muy frío, y me estoy preparando,” le contesto. El tejón pensó que esto era una buena idea y empezó a ayudar a la liebre. Pronto, tenían un buen montón de leña. Se montaron la leña sobre la espalda y empezaron a bajar la montaña. A medio camino, la liebre empezó a quejarse: “¡Como pesa! ¡Ay, como pesa!” El tejón, para ayudar a su nuevo amigo tanto como para no oírle quejar todo el tiempo, tomó todo la leña de la liebre y se la puso sobre su propia espalda. Al seguir el camino, la liebre, quien caminaba detrás del tejón, comenzó a chocar unas piedras sobre la leña para que se prendiera en fuego.

Cuando el tejón le preguntó que qué era ese ruido, la liebre le contestó que ésta era la Montaña Crujiente, y que el sonido era de los pájaros pegando a loas árboles con los picos. Por fin la leña empezó a quemarse, y al oír las llamas del fuego el tejón le preguntó otra vez a su nuevo amigo lo que era.
“Ese sonido es el llanto de los pájaros, y por eso también le llaman a esta montaña la Montaña de los Pájaros que lloran.” Al quemarle la piel, el tejón comenzó a gritar pero la liebre se escapó corriendo.

El día siguiente, la liebre se puso esta vez a recoger pimientos rojos para hacer picante. AL verlo el tejón, éste se enfado y le chilló que por su culpa la espalda se le había quedado horriblemente quemada.
La liebre se hizo el tonto y le contestó:

“Las liebres de la Montaña Crujiente son las liebres de la Montaña Crujiente.
Los de la Montaña de los Pimientos son los de la Montaña de los Pimientos.
No s é de lo que hablas.”
El tejón pensó que éso tenía razón. Le pidió en vez a la liebre si por acaso tenía alguna medicina para las quemaduras.
“Vaya suerte, ahora mismo la estoy preparando”, le dijo la liebre al tejón y empezó a cubrirle la espalda con la pimienta. Al principio el tejón no sentía nada, pero poco a poco la pimienta le dejó en peor dolor que antes. En ese momento, la liebre corrió y se escapó otra vez.

El día siguiente la liebre se fue a la montaña de nuevo. Esta vez empezó a cortar árboles, pare hacerse un barco. El tejón llegó, la espalda doliéndole muchísimo, chillándole a la liebre que por culpa de su medicina casi se murió ayer en la montaña de los Pimientos.
La liebre, como si nunca le hubiera conocido, contesto:

“Las liebres de la Montaña de los Pimientos son las liebres de la Montaña de los Pimientos.
Las de la Montana de los Cedros son las de la Montaña de los Cedros.
¿Tú quien eres?”
O la liebre era buen actor o el tejón era bastante crédulo, la cosa es que otra vez el tejón se creyó lo que la liebre le decía. Al enterarse de que la liebre planeaba hacerse un barco, le pregunto por qué.

Cuando la liebre le dijo que era para ir de pesca en el río, el tejón quiso un barco también. “Bueno, yo me hago el barco de color blanco por que la piel la tengo blanca. Tú, ya que tienes pelo marrón, te vendría mejor hacer el barco de tierra.”, le explicó la liebre al tejón. Cada uno acabó de construirse su propio barco y se fueron juntos al río. Ya en el agua, el barco de tierra del badger comenzó a disolverse. En muy poco tiempo, el tejón se encontró hundiéndose en el agua. Se ahogaba y gritaba:”¡ Socorro, socorro, ayúdame!” Pero la liebre, impasible, le dijo: “Recuerda ahora de la pobre abuelita que murió por tu culpa,” y le abandonó.

La liebre se fue con el abuelito. Le anunció que el tejón estaba muerto. Pero en vez de alegrarse el viejecito se entristeció. Pensó que la muerte del tejón no le devolvería la abuelita, y que la venganza no valía para nada.

sábado, 19 de abril de 2014

[Leyendas] La mujer con la boca cortada



La leyenda dice que hace mucho tiempo había una preciosa pero vanidosa mujer que se casó con un samurai. La bellísima mujer era pretendida por muchos hombres y acostumbraba a engañar a su marido. El samurai sabía de las infidelidades de su esposa por lo que un día en un ataque de celos y furia le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba:
"¿Piensas que eres hermosa?  ¿Quién va a pensar que eres hermosa ahora?"
Se dice que desde entonces una mujer con la cara tapada, por una máscara como la que usan los cirujanos, vaga por las calles de Japón. Cuando encuentra a un hombre joven (mujeres según otras versiones) se acerca y les pregunta con el rostro cubierto:
"¿Soy hermosa?"
Recordemos que en Japón el uso de máscaras para evitar enfermedades y no respirar el aire contaminado es bastante habitual, por lo que los chicos normalmente al ver sus bonitos ojos y sus suaves rasgos responden que SÍ. En ese momento la mujer retira la máscara dejando al descubierto la horrible hendidura que se extiende de oreja a oreja con una escalofriante sonrisa. Y les pregunta de nuevo:

"¿Y ahora?"

Todo aquel que dice que no, se asusta, grita o muestra el miedo en su cara es atacado por el espíritu que con unas tijeras gigantes les corta la cabeza.

Sí la víctima responde de nuevo que sí, le cortará la boca de lado a lado para que sufra su misma suerte. En otras versiones si respondes afirmativamente las dos veces la mujer te seguirá hasta lapuerta de casa donde te asesinará igualmente, ya que “kirei” en japonés para hermosa o linda es muy parecido a decir “kire” que significa cortar.

Existen otras versiones en las que si respondes que “Sí” cuando ella se quita la máscara, te dará un brillante y valioso rubí cubierto de sangre y se irá.

Es imposible escapar de Kuchisake-Onna, puedes salir corriendo pero aparecerá frente a ti de nuevo. Hay varias formas de escapar que varían según la versión de la leyenda:

- Puedes contestar con otra pregunta: ¿Y yo? ¿Soy hermoso? Eso confundirá al espíritu que se quedará pensativo dándote tiempo a escapar.

- También puedes llevar dulces contigo y se los tiras o simplemente se los ofreces quedará contenta con el regalo y te permitirá marcharte.

domingo, 6 de abril de 2014

[Leyendas] La dama que descendió de los cielos



Seon Gun era un joven estudiante que pertenecía a una familia noble. Una noche que se tuvo que quedar despierto hasta más tarde de lo habitual, termino durmiéndose ante los libros y en sus sueños, descubrió a una bella y dulce doncella. Al acercarse para entablar una conversación, desaparece y despierta.


Surgió un profundo sentimiento, automáticamente se enamora de la joven de sus sueños. Al día siguiente volvió a soñar con ella, esta vez consiguió que ella le confesara también sus sentimientos, pero existía un impedimento. Su padre el señor de los cielosle impedía bajar a la tierra. Seon Gun estaba ilusionado con la declaración de amor, pero necesitaba tenerla junto a él. Tal era su obsesión que termino enfermo de amor. Ella le dijo en sus sueños que tuviera paciencia, de momento no podían reunirse, pero le regalo un retrato para que la espera fuera un poco más llevadera, además le dijo que tuviera una amante.


Cuando supero su enfermedad se encontró el retrato, además una sierva de la casa llamada Me Wol fue la elegida para ser su amante.


La enfermedad le volvió a encontrar. Ella estaba emocionada por ver como él la amaba, pero a la vez sufría por ver a su amor de ese modo. Y fue cuando le dijo que había una forma de que ambos estuvieran juntos..
“Recupérate y debes buscar en el jardín una flor de loto…En esa flor me encontraras”
La felicidad inundo el corazón de Seon Gun, cuando se recupero, busco por todos lados un jardín con flores de loto. Cuando encontró uno en una montaña muy lejana, allí estaba ella, esperándole y ambos se prometieron amor.


Se dirigieron a la casa familiar, para buscar la bendición de sus padres, cuando estos se la dieron, se casaron. Durante unos meses la pareja fue muy feliz.


Seon Gun, tuvo que ir a Seoul para realizar el examen de funcionario, cuando iba a mitad de camino sin poder soportar estar separado de su amor, se volviá, sin que el resto de su familia lo supiera pasaba las noches junto a su esposa.


Todas las mañanas emprendía el camino, pero inmediatamente deshacía sus pasos.
La antigua amante, presa de los celos, le dijo a los señores de la casa, que la joven esposa de Seon Gun recibía todas las noches a un amante aprovechando que su marido no está.


El suegro quiso ver con sus propio ojos lo que le había sido comunicado, y pudo ver como su nuera recibía todas las noches a un caballero en sus aposentos, aunque él no sabía que era su hijo. Daba la casualidad que precisamente ese día sí que al final partió hacia Seoul Seon Gun y su mujer fue encerrada y sobre todo coaccionada para que dijera la verdad. Cómo era inocente una y otra vez se excusaba del delito. Le pidió a su suegro que tirara horquilla de su cabello al aire, si se clava en su corazón era culpable del delito que se le achacaba, si era inocente la horquilla abriría un agujero en el suelo. Su suegra hizo la prueba y efectivamente al hacerse el experimento la horquilla se clavo en el suelo. Aunque la madre se dio por convencida con la prueba, el padre no, ordenando que la dejaran morir de hambre.


Seon Gun volvió unos días después, contento por haber superado la prueba de acceso. Cuando se entero de lo sucedido, casi se muere del disgusto. Pero mayor disgusto fue a saber que al final su mujer, había muerto. Toda la noche se lo paso junto a su bella e inerte esposa. Se quedo dormido y ella apareció de nuevo en sus sueños como al principio. Entonces le conto todo lo que había sucedido y sobre todo, señalo a la sirvienta como la culpable de todos sus males. Seo Gun se fue directo Me Wol y el obligo a que dijera la verdad. Todos quedaron consternados, llorando sin consolación ninguna. Cuando el señor de los cielos, observo toda la escena, y el amor que profesaban a su hija, la mando otra vez a la tierra junto con su marido. De ese modo ambos pudieron vivir una vida mortal por el resto de sus vidas.

lunes, 24 de marzo de 2014

[Leyendas] Noppera-bo y la charca de Koi

Noppera-bo es un espectro de la mitología japonesa. Este fantasma cuenta con aspecto femenino que carece de rostro, no tiene ni ojos, ni boca, ni nariz ni piel en la cara. Suele tener el pelo largo y negro, vestida con una especie de túnica blanca y con carencia de zapatos. Una de sus muchas leyendas es la siguiente:

Leyenda
Hace mucho tiempo, hubo un pescador de Koi (un pez japonés de la familia de la carpa) que vivía con su esposa. Un día, el pescador fue al lago Oitekebori, que tenía fama de tener muchos Koi, pero también de estar maldito. La mujer del pescador le suplicó que no fuera allí, pero el pescador se negó. Una vez que el pescador llegó al lago Oitekebori, pescó muchos Koi, pero desde el fondo del lago oyó una sonora voz...
"¿¡No sabes que este lago está maldito!? ¡Suelta esos peces y no morirás!"
El pescador no hizo caso de la voz de soltar los peces y se fue corriendo de Oitekebori. Después de andar unos metros, vio a una mujer que paseaba por allí, y esta le dijo:
 -"Por favor, suelta esos Koi al lago Otikebori."
El pescador se negó, y entonces, la mujer giro su rostro haciéndole ver al pobre hombre que esta no tenía ni ojos ni boca ni nariz. Era Noppera-bo. En ese momento ella gritó: "¡He dicho que sueltes esos peces!"
Al ver a Noppera-bo, el pescador gritó, tiró los peces al suelo, y se fue corriendo a su casa, huyendo de ese aterrador espectro.
La mujer del pescador vio que su marido llegaba jadeando a casa, y fue cuando de pronto él, horrorizado, le dijo a su mujer:
-Pescador: "¡No vas a creer lo que he visto! ¡He visto a Noppera-bo!"
-Mujer del pescador: "Mmm, Noppera-bo... ¿te refieres a esto?"
La mujer del pescador empezó a rascarse la cara, desgarrando todos y cada uno de sus rasgos faciales hasta que su rostro se fue convirtiendo en el de Noppera-bo. El pescador dió un grito y se desmayó. Cuando este despertó, pudo observar que estaba en un cementerio cercano al lago Otikebori, y que lo primero que pudo divisar al recuperar completamente la conciencia era una tumba, dónde ¡¡estaba el nombre de su mujer!! El pescador había estado casado con el fantasma de Noppera-bo.
     

jueves, 13 de marzo de 2014

[Leyendas] Los dioses lo saben (China)



Un hermoso corcel blanco vivía en el patio de un templo, donde era venerado por todos y gozaba de muchos privilegios, más no de libertad.
Un día, una joven mendiga se le acercó y le rogó: - Caballito hermoso, ¿podrías sacarme de la miseria? No tengo padre ni madre, tampoco algo que comer.
- Ay, niña... ¿tú crees que cualquier ofrenda compensa el estar privado de libertad? -le respondió el animal, con lágrimas en los ojos.
Entonces hicieron un trato:
La muchacha se quedaría en el templo, ocupando el lugar del corcel y éste, el suyo.
- Cúbrete con mi capa. A quienes pregunten sobre tu presencia responderás "los dioses lo saben"; los hombres pensarán que fui convertido en diosa -le advirtió el caballo, y así se marchó.
Al poco tiempo, dos ladrones que llevaban joyas robadas del Gobernador se acercaron al templo, donde supuestamente estaría el caballo, para transportarlas.
La joven, que estaba durmiendo, despertó a causa del ruido y exclamó: - Los dioses lo saben-, y los malhechores huyeron a toda prisa, abandonando el tesoro.
A la mañana siguiente, el Gobernador anunció haber recuperado el tesoro robado gracias a un milagro. Parado frente a la joven, la interrogó sobre su presencia en el templo, a lo que ella dijo: - Los dioses lo saben.
El Gobernador se postró a sus pies, llamándola diosa, y mandó construirle un enorme palacio, donde pudieran adorarla y presentarle ofrendas.
De pronto, una noche el caballo golpeó la puerta. La muchacha ordenó dejarlo entrar, y en su presencia, el caballo confesó
- He sufrido mucho. Conocí la libertad, pero sin amor ni amistad.
- Yo también sufrí mucho en mi soledad. Sin amor ni amistad no hay felicidad -replicó la muchacha.
Secando sus lágrimas, la doncella abrió los ojos y observó ante ella, con gran admiración, no al caballo sino a un guapo varón.
Se estrecharon tiernamente y ambos se dijeron: - De nada sirve la libertad si no hay amor ni amistad. Los dioses lo saben...


Entonces sonrieron y, llenos de felicidad, se desposaron y vivieron juntos por siempre.

martes, 11 de marzo de 2014

[Leyendas] Leyenda China



Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea ins ensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz" Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré acada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China" La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardine ría, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en lafecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos. En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar p or todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles" .

jueves, 6 de marzo de 2014

[Leyendas] Hae Wa Dal (coreana)





Había una vez una pareja de hermanos que vivían con su madre viuda en lo profundo de un valle montañoso. Para mantener a sus hijos, la madre trabajaba realizando labores domésticas en las casas de las aldeas vecinas.

Un día la requirieron en un banquete que se hacía en un pueblo muy lejano. Antes de salir de casa, la madre advirtió a sus hijos: “Niños, hoy debo ir a trabajar a una casa que está cruzando veinte cuestas desde aquí. Así que cuando oscurezca, cierren bien la puerta y no le abran a nadie hasta que yo vuelva”. Los niños asintieron y despidieron a su madre, que se alejó saludándoles con la mano. Se hizo noche oscura, pero la madre no volvía. La niña le dijo a su hermano mayor: “Tengo miedo, ¿por qué no vendrá mamá?” El niño la tranquilizó diciéndole: “Recuerda que se ha ido a trabajar a una casa a veinte cuestas de aquí. Seguro que se retrasa por eso. Ten paciencia.”

La madre terminó de trabajar cuando ya era noche cerrada. Acomodó el paquete de pasteles de arroz que le habían regalado en el banquete sobre su cabeza pensando en lo mucho que les gustaría a los niños y se puso en camino para volver a su casa. La madre iba con mucho miedo, porque se escuchaban aullidos y gruñidos de animales salvajes, pero se dio ánimo pensando en sus hijos que la esperaban en casa. Cuando cruzó la primera cuesta, un enorme tigre saltó de la oscuridad y se le interpuso en el camino. Olfatéandola con sus narices, el tigre le preguntó qué llevaba sobre la cabeza y la madre no tuvo más remedio que contestarle que eran pasteles para sus hijos. El tigre se le acercó amenazante y le dijo: “Si me das un pastel, no te devoraré”. La madre se lo dio enseguida y salió corriendo. Al cruzar la segunda cuesta, volvió a aparecer el tigre y la amenazó del mismo modo. La escena se repitió hasta la décimo novena cuesta, cuando a la madre se le acabaron los pasteles. El tigre lanzó entonces un terrible rugido de enojo y, sin escuchar sus ruegos, devoró a la madre en un santiamén.

Pero al tigre no se le aplacó el hambre y al descubrir una luz en una casita que estaba al término de la vigésima cuesta, se dirigió a ella. En ella esperaban los niños a su madre sin imaginar nada de lo ocurrido. El tigre tocó fuerte a la puerta e imitando la voz de la madre les dijo a los niños que abrieran. Los niños se dieron cuenta del engaño y le pidieron que mostrara su mano por el resquicio de la puerta. Al ver la pata del tigre, los niños escaparon aterrorizados por la puerta trasera y se subieron al árbol que estaba junto al pozo del patio. El tigre se dirigió al pozo y al ver el reflejo en la superficie del agua, descubrió a los niños en la copa del árbol. Riendo les preguntó: “Niños, ¿cómo habéis subido tan alto?” Al niño se le ocurrió una treta para engañar al tigre y le respondió: “Nos pusimos aceite de sésamo en las manos.” Como el tigre era feroz, pero muy tonto, fue a la cocina y se embadurnó las patas con aceite. Y cada vez que intentaba trepar, se resbalaba sin remedio. Los niños se rieron con ganas y la niña le dijo a su hermano por lo bajo: “¡Qué tigre más tonto! No se da cuenta que podría subir clavando hachazos sobre el tronco.” Pero el tigre escuchó a la niña y trajo enseguida un hacha, con el que comenzó a subir a grandes trancos, relamiéndose de gusto al pensar en el festín que se daría. Aterrorizados, los niños comenzaron a llorar. El mayor rezó entonces con todo su corazón: “¡Dios del cielo, si quieres salvarnos la vida, envíanos una soga!” Enseguida cayó una cuerda de paja y suspendidos de ella, los niños desaparecieron entre las nubes. El tigre se quedó frustrado, pero no se dio por vencido y también rezó en voz alta: “¡Dios del cielo, apiádate de este tigre hambriento y lánzame también una soga!” Enseguida bajó otra cuerda de paja y el tigre se aferró contento a ella. La cuerda comenzó a subir y subir, pero cuando estaba a punto de desaparecer entre las nubes, se deshizo en pedazos y el tigre cayó sobre un campo de sorgo, tiñéndolo de rojo con su sangre. ¿Qué había pasado? El cielo le había enviado una cuerda de paja podrida para castigarlo por sus maldades. Los niños, por su parte, se convirtieron el uno en el sol que alumbra el día y la otra, en la luna que ilumina la noche.

lunes, 3 de marzo de 2014

[Leyendas] Tsukimi (Japonesa)



Los japoneses ven en la superficie de la luna la imagen de un conejo machacando arroz con un martillo para preparar un dulce tradicional, el mochi.  Y todo, claro está, tiene su propia leyenda, que aun siendo un pelín corta es muy bonita.

La leyenda cuenta que un viejo peregrino caminando perdido y sin rumbo, encontró un día a un mono, un zorro y a un conejo. Este hombre agotado por el viaje que había hecho, le llevó a pedir a los tres animales el favor de que le consiguiesen algo de comida. Estos inmediatamente le hicieron caso. El mono se subió a un árbol y recogió frutas, el zorro con su gran astucia atrapó un ave y el conejo, con gran pesar, volvió sin nada de comida. Al ver al señor de avanzada edad con la cara triste y cansada se sintió culpable. Entonces recogió ramas y hojas secas, encendió una fogata y se lanzó dentro para ofrecerse a sí mismo como alimento. El viejo, conmovido por el sacrificio del animal, reveló su verdadera identidad. No era un viejo, sino una gran deidad de gran poder que recogió los restos del coneko y los enterró en el aluna como monumento a su gesto de solidaridad. 

Esta historia es una historia de sacrificio y entrega que forma parte de la cultura japonesa. Una nota curiosa es que después de narrarla suele explicarse, a los niños, que los conejos saltan tratando de alcanzar a su héroe que descansa en la luna.










viernes, 21 de febrero de 2014

[Leyenda] (China)




Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y se fue a vivir con el marido y la suegra.
Después de algunos días, no se entendía con ella.
Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.
Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban.
De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerá en todo.
Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.
Después de oírla, Él tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas.
Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra.
Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida.
Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable.
No discutas, ayúdala a resolver sus problemas.
Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones".
Lili respondió: "Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida".
Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.
Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra.
Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.
Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada.
Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía.
En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella.
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.
Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra.
Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di".
El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: "Lili no tienes por qué preocuparte.
Tú suegra no ha cambiado, la que cambió fuiste tú.
Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud.
El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella".
En la China existe un adagio que dice: "La persona que ama a los otros, también será amada"
La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso ten cuidado!!!
Acuérdate siempre: "El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas"

martes, 18 de febrero de 2014

[Leyendas] Meng Jiangnü (China)





Durante la dinastía Qin, vivió una hermosa y bondadosa joven cuyo nombre era Meng Jiangnü. La joven se enamoró a primera vista de Fan Xiliang y tras haber conseguido el acuerdo paterno decidieron contraer matrimonio. En aquel entonces, para construir la Gran Muralla, el emperador Qin Shihuang hizo reclutar hombres como mano de obra y Fan Xiliang fue apresado el mismo día de su boda y enviado a trabajar en la Gran Muralla, a miles de kilómetros de distancia, Meng Jiangnü, invadida de angustia y rencor, extrañaba día y noche a su esposo. A medida que acehaba el frío invierno, Meng confeccionó ropas de invierno y se dispuso a buscar a su esposo pese a la larga distancia.


Afrontando vientos, lluvias, nieves y heladas, Meng llegó por fin a la Gran Muralla. Ella contempió la obra, que serpenteaba sin que viera el comienzo ni el final. Tras mucho preguntar, pudo saber que su esposo había fallecido por las penosas condiciones y que sus restos fueron enterrados al pie de la muralla. Ante tal desgraciadas, Meng lloró durante tres días con sus tres noches y tan conmovedor fue su llanto que provocó el hundimiento de un tramo de muralla de 400 kilómetros de largo. Entre los escombros descubrió los restos de Fan Xiliang y Meng Jiangnü pudo por fin ver a su marido, añorado día y noche.

[Leyendas] Dangun y el mito de la fundación de Corea (Corea)








Hace mucho tiempo cuando Hwanung, hijo del cielo, gobernaba a la gente, vivía un tigre y un oso. Ellos deseaban, de todo corazón, convertirse en humanos y oraban todos los días a Hwanung para que les concediera su deseo. Tras escuchar sus rezos fervientes, Hwanung les llamo y les dio 20 dientes de ajo y un ramillete de artemisa y les dijo que si podían aguantar privados del sol durante 100 días viviendo de esa comida, les concedería su deseo.

El tigre renunció al poco y abandono la cueva, pero el oso continuó fiel y tras 21 días, Hwanung transformó al oso en una hermosa mujer. La muher-oso, Ungnyeo, estaba muy agradecida e hizo ofrendas a Hwannung bajo un sándalo para ser bendecida con un hijo. Hwanung, conmovido por sus rezos, la tomó como esposa y ella dio pronto a luz a un hijo. Ellos le llamaron Gojoseon (Antiguo Joseon) en el 2.333 A.C que fue el primer reino de la Península Coreana.

[Leyenda] Hilo rojo (japonesa)


Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado a sus respectivos meñiques. El hilo permanece siempre atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa que pases mucho tiempo sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Este hilo viene contigo desde tu nacimiento y te acompañará, más o menos tenso, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida.

El origen de la leyenda es chino: allí cuentan que el Abuelo de la Luna sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles el hilo rojo que decidirá su destino.

Aunque no habla exactamente de amor -hay variantes sobre padres e hijos adoptados, o sobre amigos incondicionales- en Japón la historia se aplica a los enamorados, y el Hilo Rojo ( ellos le llaman Unmei No Akai Ito) viene a ser como Cupido.

Existe una leyenda al respecto, según la cual hace muchos, muchos años el emperador de Japón era un niño joven e impaciente. Quería conocer cuanto antes a la mujer a la que estaba predestinado, y enterándose de la existencia de una vieja bruja que era capaz de ver los hilos rojos de todas las personas, le mandó llamar y le ordenó que siguiera su hilo hasta el final. La vieja obedeció, y emprendió el camino, seguida del joven emperador. Tras un largo y agotador recorrido, llegaron a un mercado de una ciudad lejana, y la vieja señaló a una campesina con un bebé en brazos. El emperador al ver el resultado enfureció, y empujó a la campesina con fuerza. El bebé cayó al suelo y comenzó a llorar a causa de la herida de su frente.

Pasados unos cuantos años, el emperador buscó esposa aconsejado por su corte, y se le habló de una preciosa joven, hija de un general de su ejército. La mandó llamar, y al retirar el velo que le cubría la cara, el emperador quedó impresionado por su belleza, sólo ensombrecida por una fea cicatriz en la frente.